sin ciencia no hay futuro

DEJEMOS A LOS NIÑOS CRECER EN PAZ. FUENTE: PIXABAY.

Con la tolerancia no te metas

Discriminación y odio en el nombre de Dios

Publicado: 2017-03-07

La religión y la política son altamente sectarizantes. Dividen más de lo que pretenden unir. Es natural que existan estas diferencias, dado que todos tenemos diferentes percepciones y diferentes formas de interpretar la realidad. En una sociedad democrática existe la opción de sostener/adherirse a un punto de vista, debatir y negociar las diferencias y tomar lo mejor de cada posición para crecer.

Por supuesto, vivir en una sociedad así implica asumir que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros» (1). Por cierto, hay que recordar que nuestra visión actual de los derechos humanos ha surgido de la indignación ante las atrocidades cometidas en las guerras mundiales. Durante milenios, las formas más efectivas de solucionar los problemas o de obtener éxitos nacionales fueron la guerra, la masacre, el exterminio. Basta con hojear cualquier libro de historia o biblia para darse cuenta de ello.

Sin embargo, en los últimos días hemos sido testigos de hasta dónde pueden llegar el fanatismo y la intolerancia, ambos exacerbados por la desinformación y el miedo a lo que consideramos diferente y peligroso para nuestra estabilidad. Provocamos y nos dejamos provocar. Manipulamos y tergiversamos los datos. Estamos poco dispuestos a aprender del otro lado. Y esto va tanto para quienes estamos a favor de la igualdad de género como para quienes preferirían la promoción de la familia y las relaciones «naturales» (mamá femenina, papá masculino e hijos).

Hay que admitir que la campaña «Con mis hijos no te metas» es un reclamo justo, una queja de un consumidor del sistema educativo público que, como cualquier otra queja, merece atenderse con respeto.

Hablando con personas a favor de esta idea puedo comprender el miedo que tienen de que las niñas y los niños escojan el camino poco apropiado del sexo inseguro. También están los que tienen miedo a que, en medio de las nuevas actividades planteadas por el nuevo currículo nacional, los niños usen falda y se vuelvan homosexuales (léase: pecadores), algo que a Pablo de Tarso no le gusta (Romanos 1:24-27) y que puede costar la muerte (Levítico 20:13).

Hasta donde entiendo, estos grupos promueven la abstiencia como forma de encarar la sexualidad y la formación de familias estables de mamá, papá e hijos como parte del camino hacia la felicidad y encuentro del ser humano con Dios. Hasta allí, todo suena admirable y bonito. La mejor forma de evitar problemas asociados con el sexo (embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual) es evitándolo en lo absoluto, y el desarrollo del ser humano depende de la protección y la educación proporcionada por familias estables.

El problema surge cuando ese discurso de amor y felicidad se ve empañado con mensajes de odio y discriminación hacia todo aquello que no encaja en su definición de «santo», y ello no debería extrañar dado que estos mensajes están en su libro estrella. Allí se cuenta que los egipcios trataban a los judíos como esclavos pero que estos, a su vez, asesinaron a los pueblos vecinos cuando llegaron a su tierra prometida porque así lo había mandado Dios. También se cuenta que él mismo, siglos atrás, ahogó a la raza humana con un diluvio.

Eso explica por qué algunos de los cristianos de ahora se victimizan por las agresiones que se cometen contra ellos pero no quieren criticar las agresiones que su mismo pueblo comete contra quienes somos «pecadores» ni cuestionar la moralidad del dios que las promueve.

Al contrario, se justifican con un «Dios es amoroso pero no le gusta el pecado». Tienen bastantes argumentos bíblicos para justificar los aspectos nocivos de su conducta. La famosa frase dicha por Rodolfo González, «si encuentran a una mujer teniendo sexo con un animal, mátenla a ella y maten al animal, sea un perro o cualquier otro animal, en el nombre de Jesús», está en la biblia (Levítico 20:16).

Por supuesto, para las personas que reconocemos que «todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona» (2), esta declaración nos parece, como mínimo, una incitación al odio. Rechazamos lo que hizo Eduardo Romero en las calles de Independencia, rechazamos los crímenes y atentados de Sendero Luminoso, rechazamos la inseguridad ciudadana que cada mañana venden los noticieros, ¡sin embargo hay quienes no ven el odio al género humano que promueven los González y los Butters cada día!

Pero no debería extrañar... con la cantidad de personas que apoyan la pena de muerte o que sueltan expresiones del tipo «tienes caca en el cerebro» en los foros y blogs, ¿cuánta apertura al diálogo se puede esperar? ¿cuán justo puede ser su trato hacia quienes no piensan como ellos?

Esto empaña el reclamo de estas familias.

O tal vez muestra su verdadera cara: condenación hacia los homosexuales.

Quienes sostienen la teoría conspiracionista del lobby gay que busca imponer la ideología de género parecen no entender que el tema, en realidad, tiene poco que ver con la orientación sexual. De la premisa de «igualdad de género», un concepto ideado por la UNESCO y que bien pudo traducirse como «igualdad de sexos» o «igualdad entre géneros» (gender equality), se entende que nuestros derechos y deberes no tienen por qué estar correlacionados con nuestro género (masculino, femenino, kathoey, hijra, etc.) ni con nuestro sexo, ya que estamos, y para esto hay que decirle a Nelly Cuadros que género no es lo mismo que sexo (definido por los cariotipos 44 XX [mujer] o XY [varón] y sus variantes).

¿Quién puede oponerse al ideal de un trato igualitario y equitativo hacia todos los seres humanos, más allá de los sexos y géneros? ¿Quién puede oponerse a que se enseñe en la escuela que todo se puede cuestionar, incluso los roles de género?

Claramente no quien respeta la dignidad ni la libertad de las personas.

Claramente no quien busca la felicidad en la amabilidad y la empatía.

Claramente sí quien tiene carta libre para juzgar, maltratar y matar al servicio de un dios amoroso/iracundo.

Y aunque menciona el respeto a quienes no somos católicos, ¡menos mal que el nuevo currículo no elimina el curso de religión ni habla de cuestionar a Dios! ¡Imagínate todo el odio que estallaría con tal de tumbarse al «lobby ateo»!

Es necesario mostrar a las generaciones venideras una visión más optimista y abierta de la realidad. Ahora tenemos la oportunidad de ver novelas turcas y coreanas, guardar bibliotecas y discografías completas en un bolsillo, charlar durante horas con amigos al otro lado del océano, fabricar miles de litros de proteínas humanas en un laboratorio y descubrir planetas parecidos a la Tierra. Nuestras abuelas difícilmente imaginaban un mundo así.

Con el avance de los medios de transporte y de comunicación, estamos expuestos a una diversidad mucho mayor que la que atestiguaron los escritores del nuevo testamento, y tenemos una conciencia mucho mayor de los derechos y la dignidad humanas que la que tuvieron los judíos y cristianos hasta el siglo I de nuestra era.

Por lo tanto, las formas más efectivas de aislarse de esa diversidad son: mudarse a otro planeta o hacer que un país les regale un pedazo de selva, desierto o alguna isla perdida en el océano; y una vez instalados allí, rechazar el contacto con todo lo demás, al mismo estilo del sakoku japonés o de los norsentineleses actuales.

Para la gente que no está dispuesta a ese drasticismo, lo mejor que puede hacer al respecto es aprender a convivir con las diferencias, debatir las ideas sin faltar el respeto a las personas, hacer preguntas para aprender sobre la naturaleza y enseñar a los niños y jóvenes a usar su mente, la investigación y el debate para averiguar la verdad.

Para ir culminando, recordemos que alguna vez también fuimos niños. Alguna vez fuimos seres curiosos y capaces de sorprendernos con lo que nos rodea. Alguna vez nos preguntamos cómo vienen los niños al mundo, por qué las niñas tienen juegos distintos a los de los niños, por qué Diosito permite que los malos sigan viviendo, por qué otras personas no son cristianos, por qué el papá golpea a la mamá, por qué los países promueven las guerras y por qué la gente sigue fumando y bebiendo licor a pesar de sus efectos nocivos en la salud.

Y que alguna vez fuimos reprimidos (ya sea con argumentos, gritos, golpes o correazos) luego de hacer algo «inapropiado» desde el punto de vista adulto (preguntar más de la cuenta, ponerse maquillaje, revolcarse entre los charcos y el lodo, acariciarse los genitales) y la explicación, en muchos casos, fue un insuficiente «porque lo digo yo», «porque te voy a castigar», «los hombres/mujeres/niños/adultos no hacen "x" sino "y"», «el señor (3) se va a molestar» o «a Diosito no le gusta esto y te va a castigar».

Muy pocas veces un «porque te puedes lastimar» o «porque puedes lastimar a alguien».

Pero las niñas y niños de ahora ya no están para comer esos cuentos en nuestra sociedad global. Puedes marchar por la razón más estrambótica que se te ocurra, puedes decir con total frescura que los homosexuales son unos enfermos mentales... pero con la igualdad de género en la escuela no te metas, con la tolerancia no te metas. ¿O tienes miedo a que la realidad se contradiga con tus creencias?

Notas:

1. Artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

2. Artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

3. Entiéndase: persona adulta que está observando la escena y ante quien la mamá/el papá/otro cuidador desea quedar bien.

4. Para las citas bíblicas, da igual qué traducción consultes. El mensaje es el mismo. Si lo encuentras suavizado, busca otra traducción o el lenguaje original.

5. Para muchas de estas ideas me inspiré en el clásico de Dan Barker, «Perder la fe en la fe». Disponible en: https://ffrf.org/uploads/espanol/PerderLaFe.pdf

6. El documento de la discordia está disponible en: http://www.minedu.gob.pe/curriculo/. Allí también pueden revisar los nuevos programas curriculares, por si encontráis alguna referencia a la «ideología de género» que se me haya pasado :P


Escrito por

Eduardo Vera-Palomino

Me gusta caminar por las calles de Ica bajo la lluvia de la noche, respirando el aroma de la tierra y los jazmines.


Publicado en

Luz de Luna

Libertad de expresión y de conciencia.